A la atención de d. Jose Ignacio Wert, Ministro de Educación por el Partido Popular,
legislatura del año corriente 2013-2014.
Señor ministro Wert:
Mi nombre es José Miguel Biel, varón de 24 años de edad residente en la provincia de Huesca, licenciado en Filología Francesa por la Universidad de Zaragoza, erasmus de la Universidad de Pau et des Pays de L'Adour, miembro de la Comisión para la Constitución del Grado en Lenguas Modernas de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza, Máster en Secretariado de dirección y actualmente docente de idiomas y estudiante de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED).
Si bien éstas líneas lamentablemente no lleguen a sus manos, desde mi humilde posición de docente a su posición ministerial, me atengo a mi derecho a la libre expresión de mis ideas y opiniones, desde el respeto y la educación, y como ciudadano español de pleno derecho y miembro de la Unión Europea, para dirigirle ésta misiva.
Según parece ser costumbre de la cúpula gubernamental española desde los albores mismos de la democracia, cada nuevo ministro/a al frente del Ministerio de Educación, desea inmortalizar su nombre en los anales de la educación española trazando una nueva reforma educativa, siguiendo ésta rutina del hacer y deshacer que tanto caracteriza a nuestros gobernantes.
Si bien esto no tendría por qué ser razón de mayor quebranto ni un cambio tan siquiera negativo en el sistema educativo nacional, no puedo por menos que expresar mi estupefacción al asistir, en primera instancia como estudiante que ha visto los primeros pasos de la LOGSE, la implantación del plan Bolonia y ahora como docente a la reciente aprobación de la LOMCE, a nuevos cambios que sin embargo parecen retomar hasta la saciedad los errores de reformas pasadas.
Una vez más señor ministro asisto a la aprobación de una reforma educativa para la cual no se ha consultado a los organismos correspondientes (y directamente afectados por ella), vistas las más que obvias reacciones adversas a su programa. No puede esperar señor Wert que la comunidad educativa, empezando por los mismos alumnos y sus familias, pasando por el equipo docente y terminando por los máximos responsables del sistema universitario español, remitiéndome a rectores y decanos de las universidades españolas, acepten de buen grado una reforma que no se ha sometido a un debido referéndum popular, más aún cuando, fuera de su partido, no hay consenso de las fuerzas políticas en lo referente a ésta nueva ley. Le pido señor ministro, que no se comporte como aquellos generales, haciendo un símil militar, que envían a la muerte a sus soldados sin pensar en las consecuencias. A fin de cuentas, ¿quién mejor que aquellos que están en primera línea de la lucha educativa para decidir sobre cómo organizar y corregir eventuales problemáticas?.
Con los detalles de la nueva reforma en la mano, procedo a enumerar aquellos aspectos, que a mi criterio, y probablemente al de muchos otros miembros de la comunidad educativa, son más que cuestionables y merecedores de una revisión exhaustiva:
1- Pruebas externas de evaluación: Interesante perspectiva, de no ser porque, señor ministro, el problema no es que se necesiten más pruebas, no es necesario crear más "filtros" educativos, sino mejorar las competencias y planes de estudio de nuestros alumnos, obsoletos y defectuosos. De bien poco sirve crear una "criba" estudiantil, pretendiendo abogar por el elitismo educativo, si no se da a docentes y alumnos herramientas formativas adecuadas para superar exitosamente cada etapa.
Resulta un tanto incomprensible que, en un contexto de crisis y recortes, se apueste por introducir nuevas pruebas de evaluación, que suponen un importante escollo organizativo y económico para los centros. Si bien coincido en que quizás la famosa PAU, popularmente conocida como "selectividad", quizás no sea lo mejor que le ha pasado al sistema educativo español, al menos sí suponía una prueba estandarizada con validez para todo el territorio español, que permitía a los alumnos la libre elección de la universidad o centro de educación superior en el que continuar su formación. Si quiere dar voz y voto a las universidades en cuanto a pruebas de acceso, apueste por una prueba de evaluación homogeneizada, aprobada por los responsables de las universidades (docentes investigadores, decanos y rectores) que realmente responda a los criterios de acceso a los estudios y no dé lugar a una constelación de pruebas de acceso que sólo supone más dificultades administrativas y organizativas.
2- Subvención estatal a los colegios privados catalanes que acojan alumnos que no encuentren centros públicos o concertados que tengan "línea en castellano"
Curioso enfoque señor ministro, en un contexto de "tijeretazos" económicos al sistema educativo, que se dé facilidades y apoyo económico al sector privado (curioso parecido cuanto menos con la política de su colega del ministerio de Sanidad), apostando por el criterio de crucificar y condenar la diversidad lingüística del territorio español, en lugar de invertir esfuerzos y capital en la mejora de un sistema público educativo de calidad, accesible a todos, que a todas luces a día de hoy, no cubre la demanda de plazas.
3- Asignatura de religión
Un contexto de creencias no empíricas sin base racional y/o científica, contraria a la diversidad de creencias y culturas del territorio español, igualada al nivel de cualquier otra materia, parcheada con asignaturas de ética de bien probada inutilidad. Pemítame parafrasear a un clásico del pasado señor ministro, que de seguro le resultará familiar, teniendo en cuenta la orientación pro-católica de su gobierno:
"Dadle a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César" (Mt. 22, 21)
No inmiscuya las creencias libres de cada ciudadano con su formación académica, señor ministro. Le recuerdo que vive usted en un país de libre confesionalidad.
4- Enseñanza privada concertada: La oferta de plazas se organizará atendiendo a la "demanda social" (es decir, si los padres piden un centro público o uno privado concertado), por lo que se elimina el compromiso del Estado de garantizar una plaza en un centro público en primaria y en la ESO.
Corríjame si me equivoco señor ministro, pero esto huele a privatización "pacífica" del sistema educativo, y, parafraseando un símil religioso que de seguro conoce bien, "lavarse la manos" con respecto a la obvia responsabilidad del gobierno (y aquí le remito a la constitución española y la declaración de derechos humanos que por sus estudios imagino conocerá sobradamente).
5- Conciertos con los colegios que separan por sexos:
Ante esto sólo puedo decirle una cosa señor ministro, ¿usted sabe que vive en el siglo XXI no es cierto?.
Agradeciendo su atención, reciba mis saludos más cordiales.
José Miguel Biel. 23 de octubre de 2013
legislatura del año corriente 2013-2014.
Señor ministro Wert:
Mi nombre es José Miguel Biel, varón de 24 años de edad residente en la provincia de Huesca, licenciado en Filología Francesa por la Universidad de Zaragoza, erasmus de la Universidad de Pau et des Pays de L'Adour, miembro de la Comisión para la Constitución del Grado en Lenguas Modernas de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza, Máster en Secretariado de dirección y actualmente docente de idiomas y estudiante de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED).
Si bien éstas líneas lamentablemente no lleguen a sus manos, desde mi humilde posición de docente a su posición ministerial, me atengo a mi derecho a la libre expresión de mis ideas y opiniones, desde el respeto y la educación, y como ciudadano español de pleno derecho y miembro de la Unión Europea, para dirigirle ésta misiva.
Según parece ser costumbre de la cúpula gubernamental española desde los albores mismos de la democracia, cada nuevo ministro/a al frente del Ministerio de Educación, desea inmortalizar su nombre en los anales de la educación española trazando una nueva reforma educativa, siguiendo ésta rutina del hacer y deshacer que tanto caracteriza a nuestros gobernantes.
Si bien esto no tendría por qué ser razón de mayor quebranto ni un cambio tan siquiera negativo en el sistema educativo nacional, no puedo por menos que expresar mi estupefacción al asistir, en primera instancia como estudiante que ha visto los primeros pasos de la LOGSE, la implantación del plan Bolonia y ahora como docente a la reciente aprobación de la LOMCE, a nuevos cambios que sin embargo parecen retomar hasta la saciedad los errores de reformas pasadas.
Una vez más señor ministro asisto a la aprobación de una reforma educativa para la cual no se ha consultado a los organismos correspondientes (y directamente afectados por ella), vistas las más que obvias reacciones adversas a su programa. No puede esperar señor Wert que la comunidad educativa, empezando por los mismos alumnos y sus familias, pasando por el equipo docente y terminando por los máximos responsables del sistema universitario español, remitiéndome a rectores y decanos de las universidades españolas, acepten de buen grado una reforma que no se ha sometido a un debido referéndum popular, más aún cuando, fuera de su partido, no hay consenso de las fuerzas políticas en lo referente a ésta nueva ley. Le pido señor ministro, que no se comporte como aquellos generales, haciendo un símil militar, que envían a la muerte a sus soldados sin pensar en las consecuencias. A fin de cuentas, ¿quién mejor que aquellos que están en primera línea de la lucha educativa para decidir sobre cómo organizar y corregir eventuales problemáticas?.
Con los detalles de la nueva reforma en la mano, procedo a enumerar aquellos aspectos, que a mi criterio, y probablemente al de muchos otros miembros de la comunidad educativa, son más que cuestionables y merecedores de una revisión exhaustiva:
1- Pruebas externas de evaluación: Interesante perspectiva, de no ser porque, señor ministro, el problema no es que se necesiten más pruebas, no es necesario crear más "filtros" educativos, sino mejorar las competencias y planes de estudio de nuestros alumnos, obsoletos y defectuosos. De bien poco sirve crear una "criba" estudiantil, pretendiendo abogar por el elitismo educativo, si no se da a docentes y alumnos herramientas formativas adecuadas para superar exitosamente cada etapa.
Resulta un tanto incomprensible que, en un contexto de crisis y recortes, se apueste por introducir nuevas pruebas de evaluación, que suponen un importante escollo organizativo y económico para los centros. Si bien coincido en que quizás la famosa PAU, popularmente conocida como "selectividad", quizás no sea lo mejor que le ha pasado al sistema educativo español, al menos sí suponía una prueba estandarizada con validez para todo el territorio español, que permitía a los alumnos la libre elección de la universidad o centro de educación superior en el que continuar su formación. Si quiere dar voz y voto a las universidades en cuanto a pruebas de acceso, apueste por una prueba de evaluación homogeneizada, aprobada por los responsables de las universidades (docentes investigadores, decanos y rectores) que realmente responda a los criterios de acceso a los estudios y no dé lugar a una constelación de pruebas de acceso que sólo supone más dificultades administrativas y organizativas.
2- Subvención estatal a los colegios privados catalanes que acojan alumnos que no encuentren centros públicos o concertados que tengan "línea en castellano"
Curioso enfoque señor ministro, en un contexto de "tijeretazos" económicos al sistema educativo, que se dé facilidades y apoyo económico al sector privado (curioso parecido cuanto menos con la política de su colega del ministerio de Sanidad), apostando por el criterio de crucificar y condenar la diversidad lingüística del territorio español, en lugar de invertir esfuerzos y capital en la mejora de un sistema público educativo de calidad, accesible a todos, que a todas luces a día de hoy, no cubre la demanda de plazas.
3- Asignatura de religión
Un contexto de creencias no empíricas sin base racional y/o científica, contraria a la diversidad de creencias y culturas del territorio español, igualada al nivel de cualquier otra materia, parcheada con asignaturas de ética de bien probada inutilidad. Pemítame parafrasear a un clásico del pasado señor ministro, que de seguro le resultará familiar, teniendo en cuenta la orientación pro-católica de su gobierno:
"Dadle a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César" (Mt. 22, 21)
No inmiscuya las creencias libres de cada ciudadano con su formación académica, señor ministro. Le recuerdo que vive usted en un país de libre confesionalidad.
4- Enseñanza privada concertada: La oferta de plazas se organizará atendiendo a la "demanda social" (es decir, si los padres piden un centro público o uno privado concertado), por lo que se elimina el compromiso del Estado de garantizar una plaza en un centro público en primaria y en la ESO.
Corríjame si me equivoco señor ministro, pero esto huele a privatización "pacífica" del sistema educativo, y, parafraseando un símil religioso que de seguro conoce bien, "lavarse la manos" con respecto a la obvia responsabilidad del gobierno (y aquí le remito a la constitución española y la declaración de derechos humanos que por sus estudios imagino conocerá sobradamente).
5- Conciertos con los colegios que separan por sexos:
Ante esto sólo puedo decirle una cosa señor ministro, ¿usted sabe que vive en el siglo XXI no es cierto?.
Agradeciendo su atención, reciba mis saludos más cordiales.
José Miguel Biel. 23 de octubre de 2013
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