De un tiempo para aquí, las empresas parecen haber optado por romper los cánones y los tabús preestablecidos en la publicidad y optar por formas poco ortodoxas y transgesoras de presentar al público sus productos, levantando oleadas de dimes y diretes entre el público y en los medios. Una sociedad que parecía curada de espantos, liberada mentalmente, y abandonada a un pseudo-progresismo desbocado, se muestra cada vez más recalcitrante y aferrada a sus ideales.
A ojos de éste autor, y sin pretensión de ofender a nadie y de cambiar la forma de pensamiento de ninguno de quienes leáis éste blog, me resulta, poco menos que carcajeante, que antes tales banalidades ciertos sectores de la población se alcen en armas como fieras enfurecidas.
A título personal, no apruebo el uso gratuito de la sexualidad y del desnudo en la publicidad, especialmente en contextos en los que resulta mezclar el tocino con la velocidad. Pongo por ejemplo la todavía reciente campaña de la marca de ropa Desigual. ¿Mezclar la ropa con mujeres deshinbidas sexualmente? ¿Hay alguna relación entre ambas cosas?. Nunca he sido de los que han puesto el grito en el cielo por ver un desnudo en televisión (afortunamente eso quedó aparcado en la España castiza de hace 50 años), pero considero que hay límites.
Salvando la obvia intencionalidad de la campaña publicitaria de Desigual (llamar la atención del público con un anuncio que no pase desaperbicido en la absurda masificación de propaganda con la que la mayoría de las cadenas inflan sus minutos de pantalla, y crear una evidente polémica que no haga más que propagar la presencia de la marca en los medios), brindar, una imágen tal del sector femenino, es hacerle un flaco favor a la marca y a su sector de clientas. Un modelo de mujer ni-ni, completamente despreocupada y "vivalavirgen" (marca España 100 % de cara al resto del mundo), despreocupada por la fidelidad a su pareja, banalizando el sexo, mofándose de la débil economía de otros paises y reivindicando el lesbianismo. Bonita imagen para la marca señores.
Que el desnudo y el sexo venden no es ninguna novedad (para prueba un botón), y es algo que ha venido viendo en todos los sectores prácticamente desde que el ser humano es ser humano. ¿Explotar un instinto primario de la humanidad? Perfecto. ¿Utilizarlo por que si y para todo? No gracias.
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