De un tiempo para aquí, cualquiera que dedicara unos minutos a navegar por la red, se habrá visto asediado por infinidad de anuncios de páginas web dedicadas a establecer contactos entre personas, desde simples redes profesionales, a páginas dedicadas a entablar futuras relaciones de amistad o de pareja, incluso, página consagradas a simples encuentros sexuales esporádicos. Imaginación al poder, en un tiempo en que todo vale, y vale todo, las empresas de internet se han avalanzado sobre un filón de negocio creciente.
Al márgen de la imagen desnaturalizada e irreal que éstos sitios puedan ofrecer de las relaciones personales, hay un anuncio emergente en las cadenas de televisión españolas que me ha sacado de mis casillas. Llámenme antiguo si gustan, pero a mi entender, esto rebasa los límites de lo aceptable, se mire como se mire.
Cierta página de contactos, que evitaré mencionar aquí por no hacerles publicidad gratuita inmerecida, amén de la profunda e inmensa repulsión que me provoca, no contenta con abrirse paso en el nicho de mercado sobradamente conocido de las páginas dedicadas a las relaciones personales, ha optado por hacer negocio con la infidelidades, con un eslógan atroz: "la vida es demasiado corta, ten una aventura".
A título personal, diré que me trae totalmente al fresco y que es cosa de cada uno, con quien, como y cuando quiere resolver sus necesidades carnales, y que cada cual es libre de hacer lo que buenamente le parezca, siempre y cuando sea mutuamente consentido y sin hacer mal a nadie. Pero de ahí a presentar las infidelidades como algo aparentemente normal, a poner a las parejas en bandeja de plata el tener ocasión de ser infieles a sus parejas, haciendo para má inri negocio con ello, me parece poco menos que inaceptable.
Cada cual es libre de pensar a éste respecto como prefiera, y no pretendo ofender a nadie ni convencer a nadie de nada, pero ante algo semejante, es imposible estar callado y permanecer impasible. A mi entender el ser infiel a tu pareja es un comportamiento deplorable se mire como se mire, y que lo último que debe hacerse es tomárselo a la ligera como se está haciendo, no sólo a través de páginas como ésta, sino a través de libros, películas, revistas, series de televisión etc.
No encuentro el menor inconveniente en que una persona libre y sin compromiso alguno viva su sexualidad como mejor le convenga, siempre y cuando como digo, no haga daño a nadie, y no veo justificación posible a esa clase de comportamiento a espaldas de su pareja, sean hombres o mujeres, a sabiendas y con perfecta consciencia del daño que pueden provocar a su cónyuge si sus actos se descubren, y a si mismos por la dolorosa ruptura que esto conllevaría.
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